Ramón Antonio Lozano Vílchez
Originario de Ocotal, Nueva Segovia, Ramón Antonio Lozano Vílchez nace el 16 de diciembre de 1958. Su madre Rubenia Margarita Vílchez Ardón, su padre Fernando Lozano Rubio. Crece junto a sus 8 hermanos en una vivienda humilde pero llena de música y solidaridad familiar. Tiene 4 hijos, Ramón Arnoldo Lozano Rodríguez, Claudia Carolina Lozano Rodríguez, Alan Fernando Lozano Cuadra y Amak Junin Lozano Ruiz. Actualmente comparte su vida con la profesional, artista y promotora de cultura, compañera Ada Francisca Ruiz Cruz.

Sus estudios de primaria los realiza en la Escuela Mixta y Escuela Nuclear (hoy Yelba María Antúnez) de Ocotal. Obtiene su diploma de Bachiller en el Instituto Marista de Condega e Instituto Nacional de Segovia, hoy Leonardo Matute. Se gradúa de licenciado en derecho en la Universidad del Norte de Nicaragua en el año 2014.
Su madre le inculca los principios revolucionarios. Alegre y dinámico Ramón Antonio Lozano Vílchez se integra a la lucha popular desde temprana edad. Con el triunfo de la revolución, después de las primeras tareas de organización y de alfabetización con la juventud sandinista, es trasladado a Managua, capital de Nicaragua y es nombrado comisionado nacional de atletismo, desde donde también continúa mostrando su talento musical.
Promotor de cultura, artista, maestro de música, deportista, y abogado, ha cultivado todas y cada una de sus facetas desde su propio esfuerzo y trabajo.
Durante su infancia, sufrió carencias importantes; y al igual que sus hermanos, tuvo que aprender a aportar económicamente al hogar desde muy temprana edad:
“Mi papa, era un tipo que tenía cualidades artísticas pues cantaba muy bonito, y como era muy simpático, eso atraía mucho al género femenino, entonces se iba de parranda, lo que le creaba dificultades a mi madre quien, en muchas ocasiones, tenía que asumir toda la responsabilidad de cuidarnos y alimentarnos.”
“Yo me puse mi primer par de zapatos a los 10 años, comprados con mi propio dinero, recuerdo que fue con uno de mis primeros contratos musicales con apenas 10 años de edad. Eran momentos difíciles ya que en el país había mucha pobreza y pocas oportunidades para salir adelante, la riqueza estaba distribuida en pocas manos y el pueblo sufría las consecuencias de la mala distribución de los recursos económicos del país. Salíamos de la casa hacia la escuela, muchas veces hasta sin desayunar y regresábamos con la ilusión de encontrar algo sabroso para llevar al estómago, pero la situación era otra. Recuerdo cuando mi hermana Martha y mi hermano mayor Donald cursábamos el tercer grado de primaria en la escuela nuclear de Ocotal, hoy Escuela Yelba María Antúnez. Los tres hermanos mayores nos encontrábamos cursando el mismo grado, producto de la pobreza extrema solo mi persona logró terminar ese año escolar.”
A la edad de nueve años despierta en él, el interés por el instrumento de la guitarra.
“En la casa siempre estaba colgada una guitarra en la pared y cuando mi papa estaba en la casa, todas las tardes la tocaba y cantaba. Para esa época en la ciudad de Ocotal había un joven muy talentoso en la guitarra, su nombre: Camilo Reyes, quien, en una ocasión se encontró con mi papa y al verlo, le llamó para que nosotros (mi hermano mayor y yo) le escucháramos. El joven Camilo, recuerdo que empezó a tocar la guitarra con una canción muy complicada “El sitio de Zaragoza”, y al terminar este, recuerdo que nuestro padre nos dijo: ¡Aprendan, mire como toca este muchacho! Realmente quedamos impresionados y ahí comenzó nuestra dedicación por el aprendizaje de la guitarra. Recuerdo que mi madre, Rubenia Vílchez Ardón, quien tenía conocimientos de algunos acordes musicales, me enseño el Sol mayor”.
En un hogar con tantas dificultades, Ramón Lozano empieza a profundizar en el aprendizaje de la música, y descubre su talento artístico junto a su hermano mayor.
“Recuerdo que en la iglesia San José de Ocotal, el sacristán, todas las noches se sentaba en la puerta principal de la iglesia a tocar con su mandolina y a veces la guitarra. Yo era su fan principal, y, después de que lo miraba hacer los acordes, salía corriendo a la casa a practicarlos en la guitarra de mi papa. Practicando fue como descubrí un acorde que mi padre decía que era MI MAYOR. Así fue como aprendí mi primer ritmo”.
Cuando empieza a descubrir su talento en la música, conforma el dúo “Hermanitos Lozano” con su hermano Donald Lozano Vílchez. Eran niños todavía, lo que fue todo un boom.
“Mi primera canción fue “María, la bandida”, del género vals ranchero, mientras tanto mi hermano mayor Donald Lozano, que estaba más adelantado en el instrumento, se convirtió en requintista y yo en el acompañamiento, dando origen al Dúo Los Hermanitos Lozanos”.

“La segunda canción fue CENIZAS, a la que le siguió la canción EL PRESO NUMERO 9 que nos hizo saltar a la fama por aquellos años.” Así, el repertorio se fue ampliando, hasta tener una buena cantidad de canciones que nos permitió ser objeto de contratos musicales, lo que fue constituyéndose en una fuente de ingresos, mejorando nuestra vida. Nuestra madre orgullosa y feliz por el buen suceso de sus hijos, administraba lo que la gente nos pagaba, que en ese tiempo era suficiente para que no nos faltara el alimento”.
“Todo el mundo nos quería oír tocar, todo el mundo nos quería contratar, y así fue como ayudamos a mantener a la familia por años. Nuestra primera presentación musical fue en la casa de mi tía Gilma Rubio, quien tocaba guitarra y mandolina, y al escucharnos quedó impresionada”.
“Fue pasando el tiempo y mi hermano mayor, Donald, se convirtió en un gran guitarrista y fue reclutado por el grupo musical Los Mokuanes. Yo, al quedar solo, comencé a enseñarle los primeros acordes a mi hermana mayor Martha Lozano y es así fue como le di continuidad al Dúo Los Hermanitos Lozanos, que sonaba muy bien a dos voces, con lo novedoso de ser un Dúo Mixto (Varón y Mujer), lo que vino nuevamente a convertirlo en un Boom y empiezan a llover las solicitudes de amenización musical en cumpleaños, piñatas, bautismos, reuniones de organismos como el Club de Leones y otros.
“En el año 1972, después del terremoto de Managua un trabajador de la empresa ENALUZ, originario de Masaya, recuerdo, de nombre Don Orlando, en ese tiempo nos conoció y se interesó por llevarnos a un programa dominical en la ciudad de Masaya llamado ESTAMPAS FOLKLÓRICAS NICARAGUENSES, es así como el Dúo de Los Hermanitos Lozano, sale por primera vez de la ciudad de Ocotal y conoce la ciudad de Masaya a través de la actuación en ese programa radial dominical”.

Estando pequeño todavía, empezó también a conocer otros lugares cuando viajaba con su padre en sus viajes de entrega de café hasta el Puerto de Corinto. Así conoció el pueblo de Condega y le gustó aquel lugar expresándole a su padre: “En este colegio me gustaría estudiar”, sueño que después se le cumplió.
Sus estudios de primaria los realizó en Ocotal, y la secundaria parcialmente en el Instituto Marista de Condega. Gracias a la gestión de su madre, preocupada porque él y sus hermanos dieran continuidad a sus estudios, consiguió beca con la empresa maderera Yodeco para él y su hermana Marta, estudiando hasta tercer año en el Instituto Maristas de Condega. Después, él regresó al Instituto Nacional Leonardo Matute en Ocotal, y ahí culminó su estudio de secundaria.
Estando en Condega comienza una nueva etapa en su vida de artista y deportista a la vez, cantaba en los actos del Instituto Marista de Condega, manteniendo en sus recuerdos al director de aquel momento, el padre Andrés Weller; a algunos profesores como Yoconda, Pastora, Pedro Montenegro, Alcides Centeno, profesora Juanita, Thelma Corrales y Julio Castillo; y, también, a compañeros con los que viajaba desde Ocotal y otros pueblos a estudiar hasta Condega, uno de ellos el héroe de la patria: Carlos Manuel Jarquín. Ahí también conoció al joven Santiago Baldovino quien era guerrillero del Frente Sandinista.
En esos años 1974 -1975, empieza a destacarse como deportista en el baseball y atletismo, ganando medallas en las competencias eliminatorias para los eventos nacionales, así como representando en los festivales culturales que se hacían en esa época donde fue ganador de dos primeros lugares y un segundo lugar, festivales organizados por la Escuela Normal y el Colegio Nuestra Señora del Rosario. En los años 1977-1978, se trasladó a Ocotal nuevamente, para terminar sus estudios de secundaria.”
Su participación en la revolución
En los años 70`s, antes del triunfo de la revolución, Ramón Antonio Lozano, junto a su madre, se encuentran participando en el proceso revolucionario. Primero apoyó como correo del FSLN y cantor del pueblo, razón por la cual fue perseguido por la Guardia Nacional. Después del triunfo de la Revolución, se integra a otras tareas: la Cruzada Nacional de Alfabetización como censador y alfabetizador. En los años 80`s se movilizó con los batallones de la producción que se dirigían a diferentes lugares del territorio nacional a levantar la producción de café, y, a los batallones de reserva para la defensa de la Revolución.
“Antes del triunfo de la revolución en el municipio de Totogalpa nos invitaron a mi hermana Martha y yo, a participar en una actividad organizada por el grupo de los 12 integrado entre otros por Sergio Ramírez Mercado, Padre Miguel Descoto Browman entre otros integrantes, recuerdo que cantamos canciones de Víctor Jara, de Guaraguao y del grupo IntiIlimani, que en ese tiempo se escuchaban en la radio Sandino: A desalambrar, La hierba de los caminos, Pueblo Unido, El Tiro 22, y canciones revolucionarias nicaragüenses de Guitarra Armada de los Mejía Godoy. Esta participación nos costó la persecución de la guardia nacional. El padre Teodoro Custer de la iglesia San José de Ocotal, nos sacó a una casa de seguridad en Danlí, Honduras. Regresamos con el triunfo de la revolución.

Se da el triunfo de la Revolución Popular Sandinista y es el momento de empezar la construcción de un nuevo modelo económico, político y social, y dentro de las primeras tareas que la dirección nacional del FSLN dirigió, Ramón Lozano se integra decididamente.
“Con el triunfo de la Revolución y ya organizado dentro de las brigadas de juventud sandinista los jóvenes nos integramos de lleno y llevamos a cabo el Censo Nacional que nos permitiría saber el nivel de analfabetismo existente en nuestro país. A mí me correspondió ir a censar en las comunidades del Chipote, San Bartolo y la Vigía, en el municipio de Quilalí. Luego se nos encomienda la tarea histórica revolucionaria de enseñar a leer y escribir a los obreros y campesinos de todo el país, tocándome a mi permanecer en la comunidad El Guanito, municipio de Murra. Es así como cumplo con esa histórica y revolucionaria tarea. Tanto en el proceso de organización de la Gran Cruzada Nacional de Alfabetización como la alfabetización misma, mi guitarra se convirtió en mi acompañante permanente, lo que me hizo participar en los chojines campesinos, junto a los músicos lugareños.”
A raíz del triunfo de la Revolución, después de la Cruzada de Alfabetización hubo un gran déficit de profesores de primaria, Ramón Antonio Lozano Vílchez, estando siempre dispuesto a participar en las tareas que demandara la Revolución Popular Sandinista, es llamado con otros nuevos bachilleres del Instituto Nacional de Segovia, hoy Instituto Leonardo Matute, a realizar labores de apoyo al sistema educativo que en aquel momento empezaba a garantizar la cobertura educativa del campo y la ciudad, desempañándose como profesor empírico.
“Nos reunieron como Juventud Sandinista y nos comunicaron que se estaba necesitando profesores de educación primaria en diferentes municipios del departamento de Nueva Segovia, y así fue como junto a otros compañeros decidimos marcharnos para cubrir el déficit de maestros en la zona, y es así como acudo al llamado y se me asigna el municipio de Wiwilí. Esta fue mi segunda experiencia como docente escolar de primaria atendiendo en un primer momento el primer grado de primaria, para luego pasar a cubrir el 5to y 6to grado. Nos daban los viáticos para comer, una casa para alojarnos y los viáticos para viajar, sin embargo, eso no importaba, como sandinistas nos sentíamos comprometidos con el pueblo, esa era la expresión de la mística sandinista”.
Ya en 1981 Ramón Lozano es llamado, esta vez, para capacitarse en temas de administración deportiva. Era un proyecto nacional con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (UNESCO) y la primera tarea fue realizar el censo deportivo-cultural, tocándole a Ramón censar por la zona de Quilalí y Murra, hasta formularse el diagnóstico. Así fue como Ramón Lozano empezó a incursionar en el trabajo deportivo, prácticamente fueron años en los que dedicó muy poco tiempo a la música, debido al trabajo intenso que se hacía en pro del desarrollo y masificación del deporte. Fue nombrado como funcionario deportivo, y de 1982 a 1986 pasó de delegado Departamental del IND (Instituto Nacional de Deporte) en Nueva Segovia a Comisionado Nacional de Atletismo. Es con su participación en las brigadas de la producción, durante estos años, que retoma la música. En 1986 pasó a ser Delegado Regional del Instituto Nicaragüense de Deportes (IND) en las Segovias.
Estando como maestro empírico se le hace de nuevo el llamado por parte de la Juventud Sandinista para asumir la cartera del Instituto Nicaragüense de Deportes en el Departamento de Nueva Segovia, con previa capacitación en programas de administración deportiva por parte de la UNESCO. Asumió el cargo asignado a partir del año 1981 y comenzó en todo el departamento de Nueva Segovia a organizar los Comité Voluntarios Deportivos (CVD), primera organización deportiva comunitaria post triunfo de la Revolución Popular Sandinista. En el año de 1982, el trabajo realizado en el departamento, lo hace merecedor del reconocimiento como el mejor delegado departamental de deportes, premiándosele con un viaje de acompañamiento a la Delegación Nacional oficial para la suscripción de convenios deportivos con la URSS, (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), hoy Rusia”.
En el año 1983, por el buen desempeño en el trabajo fue promovido a un cargo nacional y se le asignó el área de atletismo de alto rendimiento, nombrándosele Comisionado nacional.
Estando en este trabajo, es que empieza a participar en diferentes actividades resurgiendo la música, y dándose a conocer como guitarrista y cantor. Ramón Lozano viajaba desde Managua a Ocotal y entusiasmado con el asunto cultural empezó a interesarse en la creación musical, naciendo la primera canción revolucionaria de letra y música propia, compuesta junto a su hermana, Martha Lozano, con quien la interpretó por muchos años. Le nombraron: “Si creen que pasarán”, en alusión a la guerra contrarrevolucionaria iniciada con financiamiento por parte del imperio Yanqui estando como presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan. En este mismo año, nace su primer hijo, Ramón Arnoldo Lozano Rodríguez de su matrimonio con la joven ocotaliana Ligia María Rodríguez Bacilo. Un año después, compuso su segunda canción, esta vez del género romántico y le llamó “Un Cambio en tu vida”.
Estando como comisionado nacional de atletismo, entre 1984 a 1986 es que me vió involucrado en el levantamiento de la producción, integrando la brigada de corte de café del Ministerio de Cultura en los departamentos de Matagalpa y Jinotega. En 1985 propiamente se integró a los batallones de reservistas, siendo movilizado a la Costa Caribe en el aseguramiento del traslado de las armas del puerto del Bluff hacia el Pacifico.
Para 1986 nacen sus hijos Claudia Carolina Lozano Rodríguez y Allan Lozano Cuadra y este mismo año, después del triunfo de sus atletas en los juegos centroamericanos realizados en Guatemala, se le comunica que lo necesitan en Estelí para ejercer la función de delegado regional del IND ante la problemática organizativa y administrativa que pasaba esa delegación. Con la disciplina que caracteriza a todo militante asumió la tarea, así que el 9 de agosto de 1986 se instaló en Estelí e inició sus labores como nuevo delegado regional para atender, además de Esteli, los departamentos Madriz y Nueva Segovia.
Ramón Lozano, el deportista y promotor del deporte

En su faceta deportiva describe que actualmente es promotor deportivo y creador de una nueva disciplina deportiva como es Softball Master Bola Rápida, con jugadores de 50 años y más, los que participan a partir del año 2021 en los diferentes torneos nacionales que se organizan, con el apoyo y colaboración de personas y empresarios amigos del softball y el respaldo de las autoridades del gobierno local e instituciones nacionales.
Tiene la Franquicia deportiva Thuany´s y Robles, dos equipos activos, que con apoyo de las autoridades viajan a jugar a otras localidades, siendo personas mayores las que lo conforman.
Es creador de la Copa de Softball de Lanzamiento Rápido Dr. Noel Corrales Guinea, habiendo realizado 7 ediciones, 3 nacionales y 4 internacionales con la participación de representaciones de El Salvador, Honduras y
Nicaragua. En el año 2020 y 2022 la Federación Nacional y la Asociación de Softball de Estelí, en reconocimiento a su labor como Pitcher y promotor de Softball le dedican el Campeonato Nacional de Softball federado. Además, Ramón Lozano fue jugador de béisbol, ajedrez, baloncesto, y atletismo. Siempre le gustó el deporte.


Sus aportes en el ámbito artístico musical a nivel nacional e internacional
El establecerse en Estelí llevaría al compañero Ramón Antonio Lozano Vílchez a iniciar toda una novedosa experiencia que lo proyectaría de forma definitiva en el ámbito cultural. Su relación con la Promotora de Cultura y Artista Ada Francisca Ruiz Cruz, influyó en su formación y desarrollo como Promotor de Cultura, Profesor de Música y más tarde en la creación de la Escuela de Música “Estelí” y el Centro de Formación y Promoción Cultural Extleli. Con ella conforma el reconocido Dúo musical MonFran intérprete de la canción comprometida.
“Conozco a la mujer que se convertiría en mi acompañante, mi ayuda idónea, la promotora de cultura Ada Francisca Ruíz Cruz. La música se convierte en el imán que nos mantendría unidos hasta hoy, ya que como compartíamos oficinas en el mismo edificio de la Casa de Cultura Leonel Rugama y la oficina del Instituto de Deportes, al escucharle cantar y tocar la guitarra descubro que ella posee una voz cálida y dulce, como un trino de pájaros, lo que me anima a invitarle a cantar y es así como iniciamos el trayecto de la música, participando en las famosas Peñas Culturales que se llevaban a cabo en la Casa de Cultura Leonel Rugama en el área donde hoy se ubica la Terraza Cultural”.

En el año 1988 deciden poner un nombre al dúo y es así que un asesor cubano de nombre Many, al servicio de la Casa de Cultura Leonel Rugama les sugiere combinar las primeras letras de sus nombres y nace lo que todo el mundo cultural hoy conoce como “Dúo MonFran”, que no es más que la conjunción de las primeras sílabas de Moncho y de Francisca. Desde entonces se han dedicado a la composición e interpretación musical en los géneros testimonial, folclórica, nueva trova, canto latinoamericano y clásicos del recuerdo, y así, cantando al pueblo sus canciones, fueron contribuyendo a la primera etapa de la Revolución desde el ámbito cultural.
El Dúo Monfran siempre ha estado al lado de aquellos que luchan por sus derechos y es así que se involucra con su canto en las actividades de la lucha estudiantil por la asignación del 6%, y en las actividades partidarias de fortalecimiento y defensa de la Revolución que se organizaban en barrios, comunidades y centros de trabajo.


También participan como dúo en los talleres de pintura y muralismo promovidos por la Fundación de Apoyo al Arte Creador Infantil (FUNARTE), donde cantaban a los niños canciones con contenidos ambientalistas y de testimonio de la lucha revolucionaria. Estas canciones servían de inspiración a los niños y niñas para la creación de sus pinturas, las que después trasladaban a preciosos murales que, poco a poco, fueron llenando las paredes de la ciudad.
Con MonFran, Ramón realizó versiones de diferentes canciones revolucionarias y del folklor latinoamericano y nicaragüense a dos voces y guitarra, incluyendo la versión de la Canción “Mi lindo Estelí” del cantautor Noel Pérez Urbina, canción que fue declarada por el Consejo de Gobierno Municipal como el himno de la ciudad de Estelí, y, que después fue grabada por el Cantante Popular Andrés Ramos, con arreglos y voces del músico y cantante Jairo Blanco. Se destaca en este formato musical la interpretación que hiciera MonFran de la canción El Solar de Monimbó del compositor Camilo Zapata la que es integrada al repertorio danzario del Ballet Folklórico Texolnahualth del maestro Frank Gutiérrez.

En ocasión de los 100 años de fundación de la ciudad Estelí, la Alcaldía en coordinación con la Casa de Cultura Leonel Rugama, promovió el Festival de la Canción al Centenario de la ciudad Estelí y aquí nace la primera composición musical del dúo MonFran “Estelí Centenario”, la que fue interpretada por el Ingeniero César Torrez y Moncho Lozano, obteniendo uno de los tres primeros lugares. Después han acompañado con sus letras y melodías a diferentes agrupaciones musicales vinculadas al trabajo cultural.


Entre sus últimos trabajos creativos, MonFran, además del canto emergente y de defensa realizado ante el intento de golpe de Estado de 2018, se destacaron con la grabación de la canción “Si creen que pasarán”, Amigo Franklin, “Sandinista indoblegable”, dedicada al héroe de la paz compañero Bismark Martínez. También se han destacado con sus canciones en homenaje a nuestros héroes y mártires de la revolución, a la vida, al amor y a la historia y desarrollo revolucionario de nuestro pueblo, y, especialmente, de nuestra ciudad, con las canciones: Estelí Sandinista, de la cual se grabó también una versión como “Nicaragua Sandinista”, “Comandante Insurrección” en Homenaje al legendario comandante guerrillero Francisco Rivera “El Zorro”.
“La agrupación infantil “Soñadores de la música” ya incorporaron como parte de su repertorio, dos canciones de nuestra autoría. La revolución ha sido y será nuestra inspiración como Dúo Musical”.
El Dúo Ramcés, otras agrupaciones y artistas internacionales
Ramón Lozano es también reconocido a nivel nacional e internacional como miembro del famoso Duo Ramcés, el que integró con el Ingeniero César Torres, quien es calificado como una de las mejores voces del canto de Nicaragua. Durante esta experiencia, que duró 31 años, el Dúo Ramcés, llegó a convertirse en la mejor agrupación musical del Revival que ha existido en nuestro país.
“En el año de 1990 en ocasión de las elecciones presidenciales se nos orienta capacitarnos para trabajar en los barrios y comunidades y es ahí donde conozco al Ingeniero Cesar Torrez quien era el capacitador. Para animar la capacitación se le propone al Ingeniero César Torres que nos permitiera llevar la guitarra y cantar algunas canciones a lo que él accede, llevando yo la guitarra y es así que el siguiente sábado de capacitación nos escucharon cantar, sorprendido por la calidad interpretativa de nuestro dúo, él se anima también y me solicita que le acompañe una canción. Me comentó que le gustaba mucho la música de Cats Steven, música que casualmente también me gustaba mucho a mí. Al escucharle interpretar la canción The Moon Shadow me doy cuenta de su excelente vos. Ese día probamos varias canciones, quedando maravillado del tipo de voz de este compañero, por lo que, a lo inmediato le propuse que cantáramos en las Peñas Culturales de la Casa de Cultura que ya se venían realizando desde el año 1988, a lo que el accedió, y es así que nace el Dúo Ramcés.

Su nombre viene de la combinación de los nombres de los dos artistas, Ramón y César. Comienzan a proyectarse en el año 1992 en Managua, donde obtienen mucho éxito.

Ramcés tuvo el privilegio de abrirle concierto a artistas famosos como Ricardo Arjona, cuando realizó su primer concierto en Nicaragua, en el antiguo Estadio Nacional de Baseball, a Paloma San Basilio en el Hotel Hollyday Inn, a Gilberto Santa Rosa en el Hotel Hollyday Inn, a Rabanes en San Juan del Sur, y, a Air Supplay en el Coliseo de Tegucigalpa, Honduras, llegando a realizar más de 3,000 conciertos bajo el formato del Dúo Ramcés.

Fueron merecedores de muchos reconocimientos y homenajes, entre ellos está el reconocimiento que les entregó la Asociación de amigos de la Policía, en ocasión de los 25 años de fundación de la Policía Nacional.
El Dúo Ramcés concluye 31 años después, en febrero del 2021 con su última presentación musical en el Bar “Famous” del Estadio Independencia en Estelí.
Su Guitarrista, Ramón Lozano, continuó su proyección artística en el género del revival como solista y en Dúo con el reconocido músico y artista del canto, Jairo Blanco, su hijo, dándose a conocer como el Dúo Father and Son, y al lado de quien ha compartido escenario con otros cantantes emergentes en este género musical.
Ramón Lozano: Profesor y Promotor de cultura
Con el cambio de gobierno, en 1990, Ramón Lozano se ve desempleado, debido a que su cargo era de confianza, por lo que su despido fue inevitable, teniendo que sobreponerse e idear nuevas formas de seguir adelante y asegurar el sustento de su familia:
“Fueron 8 meses duros para mí, no teníamos donde vivir, Ada Francisca, mi esposa, había comprado un solar pequeño como a cinco cuadras de la Casa de Cultura Leonel Rugama, donde ella trabajaba, y, como yo tenía un carrito que había comprado con un bono que se me dio por parte del gobierno, con sus ahorros y la venta de mi carro iniciamos la construcción de lo que hoy es nuestra vivienda familiar, local en el que años después se realizó la construcción del local de la Escuela de Música Estelí. Ada Francisca fue quien me impulsó a retomar la música y a ofrecer la enseñanza musical.”
Las clases de música fueron un cambio significativo en la vida de Ramón Lozano, debido a que estaba acostumbrado al trabajo formal, al escritorio, a los viajes, y eso le resultó un tanto incómodo al inicio. Es así que, empezó con algunas clases a domicilio, luego dio clases en el Instituto de Formación Permanente (INSFOP), ahí fue que empezó la formación musical de Payito (Rafael Raudez hijo), dio algunas clases en la Casa de Cultura, y así se fue haciendo nombre como maestro de música, en ese tiempo era empírico, su formación había sido solo práctica hasta ese momento.
“Recuerdo que en esos años existían talleres de música en la Casa de Cultura y en el INSFOP, y había algunos instructores de música que daban clases a domicilio. Doroteo Flores (Tellito), entre ellos. Había una señora conocida como “Doña Concha Lira” quien tocaba guitarra y mandolina y salía a dar clases a domicilio.”
En los mismos años 90, inició trabajos con la APC Monéxico (Asociación de Promotores de Cultura Monéxico) organismo del cual era miembro. El objetivo fue continuar impulsando la cultura en los barrios. Ese movimiento le llena de orgullo, ya que junto a otros compañeros como Doroteo Flores, Juan Carlos Rayo, Bayardo Gámez, Doña Luz Florián, María Josefina Jarquín, Nora Huete, Anabel Ruiz, Noel El Chino, Aníbal Ramírez, Meyling García, Iván Rizo, Jorge Isaac Saldaña, Susy Díaz, Carlos Irías, y Ada Francisca Ruiz, entre otros, crearon el Centro Cultural Villa Vieja en un edificio frente al mercado municipal de Estelí que asignó la Alcaldía a la APC Monéxico, para el desarrollo de sus programas culturales, local que después se conoció como “El brujito”. Ahí desarrollaban diversas actividades artísticas y culturales, donde convergían todos los barrios a los eventos de canto, poesía, danza y teatro, entre otros. Ahí se realizaban las asambleas de promotores de cultura que representaba a todos los barrios de Estelí.
La peña de Moncho
En diciembre de 1997 se crea La Peña de Moncho en el local “El Brujito”. El grupo de peñas estaba integrado por Ramón Lozano, Ada Francisca Ruíz, Marvin Rodríguez, Andrés Ramos, Mario e Igor Pérez Úbeda, quienes se reunían para elaborar los programas de peñas. Daba colorido y el toque especial a las noches de peñas las escenografías que diseñaba el promotor de cultura y teatrista Juan Carlos Rayo.
“Ahí se hacían los conciertos de rock con participación de grupos de la capital como Clave 90, Habbeas Corpus, Manito, entre otros. El espacio de La Peña se convirtió en un lugar de encuentro de artistas y promotores de cultura de todo el país y era muy visitado por las brigadas internacionalistas. Se trabajaba los días viernes y sábado. Ahí tocábamos como Dúo Ramcés, Como Dúo Monfran, acompañé a Norma Elena Gadea. A veces hacían lecturas de poesías en las que participaban Javier Roque, Argentina Rugama, entre otros.”

Su participación en el cine
Parte de la experiencia musical de Ramón Lozano se traslada también al cine con su participación en el film “La canción de Carla” película dirigida por el cinematógrafo inglés Kent Loach. Actualmente, esta película se proyecta en importantes salas de cine de Europa.
“Nos reunieron en la casa de cultura a todos los que habíamos participado en las brigadas móviles de cultura en las cuales nos movilizábamos a las zonas de guerra durante la defensa de la Revolución, el contexto de la película se filma una parte en Escocia y la otra en Nicaragua y se produce en España y se estrenó en el año de 1996. El título de la película La Canción de Carla, está basada en la canción Guerrero del amor del Dúo Guardabarranco”.
La participación de ellos dentro de la película, fue como grupo musical, amenizando la fiesta de bienvenida de la protagonista de la película “Carla” y de su novio que llegaban de Escocia a Nicaragua a su comunidad Ducuale Grande y que se encontraba en plena guerra. Ahí, participaron con él los músicos Ramiro Reyes, Allan Rodríguez y Fredy Morales. El tema musical principal de la película es “Guerrero del amor” la que fue interpretada por el músico nicaragüense, Richard Loza. Ada Francisca participa también en la película como una de las hermanas de Carla, y aparece en el momento cuando ellos vienen conversando en el avión y Carla le dice a su novio que tiene una hermana que se llama Francisca y le muestra la fotografía de Francisca.”
Los frutos de su trabajo de promoción cultural e instrucción musical
Este mismo año, Ramón Lozano se destaca en el trabajo de arreglos musicales y grabación de la producción musical de la niña Terecita Selva, con el apoyo de los músicos locales: Dimas Talavera, Marvin Rodríguez y Fabio Lozano. Esta grabación se realiza en la Radio Cumiche, hoy, RC Radio. Al año siguiente, con el apoyo de la Alcaldía Municipal Estelí, Casa de Cultura Leonel Rugama y el Instituto de Investigación y Desarrollo Sociocultural de Las Segovias (INDESCU), que era una Organización cultural, Ramón Lozano trabaja con otros músicos locales la grabación de dos cassettes, conteniendo las canciones que en ocasión del centenario de la ciudad. Compusieron a Estelí, así como otras canciones de connotados músicos y trovadores estelianos como: Pedro Madrigal (q.e.p.d.) y su Trío, Byron Picado, Terecita Selva (q.e.p.d.), Floripe Fajardo (q.e.p.d.), Noel Pérez Urbina, Ramón Lozano y Francisca Ruiz (Duo Monfran), Doroteo Flores (q.e.p.d.) conocido en el ámbito cultural como Tellito Flores y su grupo Flor de Pino. Estas grabaciones contaron con el patrocinio de las ciudades hermanas de Estelí.


Como parte de su actividad en el movimiento cultural de la ciudad desde APC Monéxico, comienza el profesor Ramón Lozano todo un período de organización y proyección de diferentes agrupaciones musicales electrónicas. Organiza la primera banda musical de Rock de Estelí Banda Monéxico Rock, la que se presenta en el cine Estelí en el programa dirigido por el señor Luís Méndez, Séptimo Libre. Una de las canciones que compone para esta agrupación musical es “El Tímido”, canción dedicada a la historia de su hermano menor, quien producto de un accidente y la pérdida de uno de sus ojos, se volvió una persona apartada y solitaria y a quien logra integrar como miembro de la agrupación. La canción “El Tímido” se popularizó en los festivales anuales organizados por la FUR (Fuerza Universitaria Revolucionaria), organismo juvenil universitario de la Universidad Autónoma de Honduras. Posteriormente, fue interpretada por otras agrupaciones y en los festivales de Rock salvemos Tiscapa, organizados por Radio Pirata de Managua. El grupo “Sol y Tierra” de música variada, nombre sugerido por el periodista internacional y formador de periodistas en Nicaragua, el ecuatoriano Galo Muñoz (q.e.p.d.).
Nace también el Grupo musical Infantil, mismo que primero se llamó “Libélula” y después se llamó “Tempranal” con niños de 10 a 12 años, donde surgen el músico cantautor e intérprete Rafael Ráudez (Payito), músico, cantautor y arreglista Jairo Blanco, Lisbeth Mejía, Luís Emilio Cruz Villarreyna y otros.
Se logró la creación de varias canciones en diferentes temas como la paz, la niñez y el amor. En 1996 realiza una de sus giras artísticas internacionales por los pueblos de Valencia y Barcelona, España, con el Grupo “Tempranal”, patrocinada por ACSUD Las Segovias.
Con el deseo de hacer más por el desarrollo de las expresiones culturales, el profesor Ramón, en el año 1994, organiza y capacita a un grupo de jóvenes mujeres y conforma la agrupación musical “Capriminis”, donde todos sus integrantes eran mujeres (Katiuska Blanco Ruiz (batería), Marbellí Corrales (Bajo y vocalista – hoy radicada en España), Jessenia Gutiérrez (guitarra), Heydi Corrales (Piano), Marisela Gutiérrez (segunda guitarra -hoy miembro del Coro Municipal), Carolina Florián (percusión menor), y Marianela Amador (cocalista), destacando que este grupo no solo tenía vocalistas femeninas, sino que las encargadas de tocar los instrumentos musicales también eran mujeres. El nombre “Capriminis” fue porque la mayoría de las integrantes eran del signo capricornio y géminis.
“Como ciudad, tenemos el orgullo de decir que “Capriminis” fue la primera agrupación musical femenina en el país en aquel momento, ya que después, aunque Fidencio Escoto creó un grupo que se llamaba “Las nenas”, estas eran cuatro jóvenes vocalistas acompañadas de toda una orquesta de instrumentistas, todos hombres. La agrupación musical femenina “Capriminis”, realizó presentaciones a nivel local y a nivel nacional. Eran invitadas a los aniversarios de la tienda musical Juan Bansbash en Managua, y en Matagalpa por las organizaciones de mujeres. Crearon sus propias canciones, entre las que se destacan: La guerra del Amor, El VIH, Amor de Juventud. Estas canciones no llegaron a grabarse.” Las integrantes seleccionaban los temas de las canciones, hacían las letras y yo trabajaba la música.»
Ramón Lozano se destaca en la promoción, montaje y realización de eventos musicales de APC Monéxico como Canto Joven, donde participaban artistas aficionados de los diferentes barrios de la ciudad de Estelí.
También participó del incentivo a la creación musical en los jóvenes de la región, y, es aquí, donde nacen los festivales regionales de la canción inédita, certámenes donde participan jóvenes cantores de los departamentos de Madriz, Nueva Segovia, y Estelí. Se realizaron trece festivales regionales, produciéndose más de cien temas musicales juveniles. Artistas de la talla de Enoc Zavala (q.e.p.d.), Ramón Mejía (Perro Zompopo), entre otros, anualmente participaban en estos eventos.
En el año 1998, Ramón Lozano realiza su segunda gira internacional con los músicos Marvin Rodríguez y Andrés Ramos, el grupo de Danza Municipal, invitados por ciudades hermanas de Estelí, a San Feliu de Llobregat España, Ciudad de Delf Holanda y Bielefeld, Alemania. Otra persona que nos acompañó como responsable de la delegación fue el Licenciado César Olivas, quien en ese tiempo era director de la Casa de Cultura Leonel Rugama.
Ya en el año 2000, Ramón Lozano es contratado por la Universidad “Escuela de Agricultura” para desarrollar el proyecto de Extensión Cultural por dos años, donde integró la agrupación musical “Los sementales del norte” dirigido por el músico jinotegano, Ingeniero Cedrik D’alla Torre, interpretando sones, mazurcas, valses, repijeyos, jamaquellos y son nica.
Nace la Escuela de Música Estelí
El 20 de diciembre de 2001, después de realizar un estudio de factibilidad, Ramón Lozano con el apoyo de la promotora de cultura, Ada Francisca Ruiz Cruz, inaugura la primera Escuela formal de música de la ciudad, post años noventa, evento al que fue invitado a cortar la cinta de inauguración el cantautor Noel Pérez Urbina y su querida madre, doña Rubenia Vílchez Ardón.
El local donde funcionó la Escuela de Música Estelí, en sus primeros años era una casa antigua de la ciudad, ubicada en la avenida central frente a la antigua pulpería Casa del pueblo. Para su inauguración el poeta, pintor, promotor de cultura compañero Roberto Loáisiga (q.e.p.d.), pintó en el frente, un hermoso mural de guitarras de la altura de la casa.

Con la inauguración de la Escuela, Ramón y Francisca, con el apoyo de la tienda de instrumentos musicales Juan Bansbash de Managua, inauguran también la primera tienda de instrumentos musicales en el mismo local de la Escuela de Música.
“En ese tiempo se vendían instrumentos musicales en dos lugares de Estelí, en la tienda La Sony de Don Luís Irías y en la Librería Rubén Darío. La tienda de la Escuela de Música funcionó por tres años y se descontinúa porque se termina la concesión que otorgaba Managua.”
En el año 2005, las autoridades de la ciudad le entregan el “Reconocimiento por su destacada participación en el rescate y la promoción del quehacer artístico de nuestro municipio.”
La Escuela de Música Estelí hoy lleva 22 años brindando el servicio de enseñanza musical a la comunidad esteliana, y, a alumnos de otras nacionalidades como Alemania, Japón, y Honduras. Anualmente, la Escuela de Música desarrolla dos muestras estudiantiles y su acto de promoción anual.

Primer disco compacto

El 29 de septiembre del año 2008, en el Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío, da a conocer su primer Disco Compacto con 12 temas musicales de su propia autoría y titula el disco con el nombre de “Espejos de mi memoria”. En la producción de este primer trabajo instrumental de guitarra recibe el apoyo del artista plástico, arqueólogo y promotor de cultura Bayardo Gámez, con la portada del disco y el nombre de alguna de las canciones. También recibe el apoyo del compañero Fidel Moreno, y de la APCN (Asociación de Promotores de Cultura de Nicaragua), así como el apoyo en la grabación y masterización del músico, artista y arreglista Jairo Blanco Ruiz.
“Los temas que componen este disco las fui haciendo poco a poco. En él, sobresalen: Espejos de mi memoria, Sueño bajo la luna, Recorridos, Añoranzas de Fernando, El encanto de Rubenia, Paquita, Tu caminar, Brincadito, entre otras. Lo titulé así porque todas las canciones son como recuerdos de momentos y personas importantes en mi vida.”
Dinámica y crecimiento de su trabajo de enseñanza musical y promoción cultural
Al ver que la Escuela de Música Estelí cada año generaba entre 6 y 12 eventos artísticos musicales para la ciudad, haciéndolos coincidir con celebraciones importantes como: el Día internacional de la mujer, el Día de las Madres, el Día del Niño, el Día del Padre, Fiestas Patrias, Aniversario de la ciudad, Aniversario de la Escuela, promociones estudiantiles, entre otras, se decidió ampliar el perfil del proyecto en correspondencia a los servicios que ya se venían prestando, y es así, que surge el Centro de Formación y Promoción Cultural Extleli que aglutina tres programas o áreas fundamentales: Formación musical propiamente a través de la Escuela de Música “Estelí”; Programa de anualidades y eventos artísticos musicales, a cargo de Ramón Lozano y la Promotora de Cultura Ada Francisca Ruiz Cruz, y, la Productora Musical a través de la organización y proyección de solistas, dúos y agrupaciones musicales infantiles y juveniles; la motivación y apoyo al proceso creativo musical; la grabación y promoción de las obras musicales, todo con el apoyo y trabajo de promoción cultural de Ada Francisca Ruiz Cruz; arreglos musicales y trabajo técnico de grabación del músico y cantante Jairo Blanco; la participación activa de los comités de padres y madres de familia, así como también el apoyo y respaldo del gobierno del pueblo, de patrocinadores y colaboradores; de la alianza y coordinación con la Escuela Nacional de Música, Instituto de Cultura, Canal 6 de Televisión, Casa de Cultura Leonel Rugama, y la participación de las Escuelas de Música que fueron surgiendo en la ciudad.
“Lo principal, como punto de partida, ha sido la Escuela de Música, así, entre mis conciertos y el trabajo de promoción con Francisca, vino convirtiéndola en ese abanico de oportunidades para todos los interesados en la música, no solo fue brindar el servicio de enseñanza, sino también, la promoción y proyección de las habilidades desarrolladas por los alumnos en los diferentes instrumentos, la organización de los eventos artísticos y anualidades musicales locales, nacionales e internacionales, por lo que surge la idea de sumar otra área de trabajo para la producción musical de grabaciones individuales y colectivas de los alumnos de la Escuela de Música Estelí”.
Entre los primeros discos se destacan el disco MIS PRIMEROS PASOS del niño Esteliano Marcel Andrés Cruz Ibarra con once temas de reconocidos guitarristas nacionales e internacionales incluyendo temas de del primer disco compacto de Moncho Lozano”.


Un segundo disco que se denominó “Volumen I” con la idea de ir produciendo un disco por año como parte de los productos de la Escuela, en este participaron los alumnos: Amado Pérez, Javier Valenzuela, Wara Liz Chavarría, José Luis Pérez, Jennifer Ponce Rizo, Reynaldo Cruz, Aquileo e Ismael González, Mario Gómez y Ángel Meléndez.
El “Volumen II” se presentó en el 2011 con once temas, donde participan los alumnos: Randy Maya Pérez, los japoneses KayoYamazoe y Kota Yoshiosca, Gerald Acuña, Sabdiel Ulises Torrez, Carlos Rivas Florián, e Iris Yaneth Talavera.”

En el año 2011, se produce el disco de uno de los alumnos extranjeros, el ciudadano japonés, Kota Yoshioka. Con él se implementa un plan de formación musical que permitió el aprendizaje del español y el montaje de un repertorio de canciones nicaragüenses cantadas en su propia voz e interpretada por él en la guitarra, culminando con la grabación de un CD, el cual fue presentado en un concierto en vivo en el Hotel Los Arcos de la ciudad.
Una novedad de este trabajo musical fue el montaje, grabación e interpretación de una canción del compositor nicaragüense Jorge Paladino “La Cumbia Chinandegana” en dos versiones: español y japonés.
Este disco fue producido por la Escuela de Música Estelí, bajo la dirección técnica del músico, canta autor y arreglista Jairo Blanco y el profesor Ramón Lozano.

Su acreditación como profesor de música
Al arribar al décimo aniversario de la Escuela de Música Estelí, Ramón Lozano participa del proyecto de capacitación para acreditación de todos los maestros e instructores de los proyectos de enseñanza musical en las casas de cultura y escuelas de música del país por parte de la Asociación de Promotores de la Cultura de Nicaragua (APCN) y el Centro Nicaragüense de Enseñanza Artística “Pablo Antonio Cuadra” del Instituto Nicaragüense de Cultura, culminando este proyecto con un acto de promoción y entrega de títulos “por haber cumplido satisfactoriamente con el programa de capacitación, que de acuerdo a la ley, le acredita como instructor de música, del país.”


También, se le hace entrega de Diploma de Honor, por haber obtenido la máxima calificación en la evaluación, que, como instructor artístico, realizó el Centro Nicaragüense de Enseñanza Artística “Pablo Antonio Cuadra”, demostrando su compromiso con la cultura y el arte popular nicaragüense.

También se le entrega la banda del Mejor Instructor, titulación y reconocimientos entregado en el Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío, el 13 de agosto del año 2011.
Su ciudad natal también lo reconoce por su aporte al ámbito cultural, y, particularmente de la música, otorgándole reconocimiento de honor al mérito como exponente del talento musical y digno ejemplo de los segovianos preocupados por impulsar el rescate de la cultura el apoyo a la educación y el fortalecimiento de nuestra identidad cultural.
Otro evento en el que anualmente vino participando Ramón Lozano fue en el Festival de Polkas y Mazurcas, organizado por la Fundación JINOTEGARTE, en la comunidad de El Coyolito, departamento de Jinotega, por lo que en año 2017, “por convertir humildes melodías a genuinas obras de artes, trovador incansable que con su instrumento e inspiración, ha enriquecido el diapasón vernáculo musical segoviano” le entregan un merecido reconocimiento.


“En estos festivales de polkas y mazurcas que se llevaban a cabo año con año, siempre me encontraba con los reconocidos músicos estelianos, el Dr. Ulises González y Alejandro Floripe. Era agradable compartir en este evento con reconocidos recopiladores e intérpretes de los sones regionales norteños.”
El año 2018, durante el fallido golpe de Estado de la derecha pro imperialista, nace una nueva producción musical testimonial en el país y Ramón, con su Dúo Monfran, se suma a esta iniciativa creativa de los músicos revolucionarios, quienes en apoyo al Gobierno Revolucionario y a su política de desarrollo, con el apoyo del Canal 6 a cargo del compañero Aarón Peralta, comenzaron a grabar y a proyectar por los medios de comunicación la nueva canción revolucionaria nicaragüense. Fueron tres temas musicales los que el Dúo Monfran graba este año: “Amigo Franklin”, “Steven” y “Bismark Martínez: Sandinista Indoblegable”, a las que se le realizaron sus videos y se proyectaron a través de los canales nacionales de televisión.


El Canal 6, produce el disco “Canto por la Paz” donde quedaron incorporadas treinta temas de compositores e intérpretes de diferentes lugares del país. También se grabó la canción “Si creen que pasarán” una canción de Ramón Lozano y de su Hermana Martha Lozano, con el apoyo de Rafael Ráudez (Payito) en el video y de Jairo Blanco en los arreglos musicales y grabación.
Para el año 2020, el profesor Ramón Lozano continua su labor de promoción de talentos y lanza una nueva agrupación musical juvenil con alumnos destacados de la Escuela de Música “Estelí”, quienes se hacen llamar Lynx, integrada por: Dietmar García, Adiac Pillarte, Danny, Larissa Valdivia y Judith Blanco, quienes se proyectaron en la interpretación de rock clásico juvenil.
En el año 2021, realiza la actividad del 20 aniversario de fundación de la Escuela de Música Estelí. Se entrega reconocimiento a personalidades e instituciones que en este trayecto de vida han apoyado el proyecto de enseñanza musical. Se proyecta como parte de la Jornada del 20 aniversario de Fundación de la Escuela los primeros conciertos de solistas y dúos de la Escuela de música, y, se inician como anualidades, el Festival de Canto, Festival de Nuevos Talentos en la guitarra y Festival de Piano, con la participación de las seis Escuelas de Música de la ciudad: Sones Segovianos, RHEMA, Angelitos, MOVEDUCPSE, Escuela Municipal Doroteo Flores, y el Instituto Roberto Loáisiga. De igual manera, el profesor Lozano realiza la anualidad Guitarreo en La Segovia, festival nacional de guitarra donde se invita y participan guitarristas de todo el país.

Durante los 22 años de la Escuela de Música, el profesor Ramón Lozano como subsede, organiza cuatro festivales internacionales de guitarra “Corazon De América”, promovido por el músico y maestro Julio Vásquez , director de la Escuela Nacional de Música, en el que participan exponentes de la guitarra de Honduras, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Cuba, Argentina y Nicaragua. El último festival se llevó a cabo en el mes de noviembre 2022 en el Centro Cultural Felipe Urrutia.
De su labor de enseñanza musical y promoción cultural, el 21 de diciembre del año 2022, saluda los 131 años de Fundación de la ciudad de Estelí y 21 años de Fundación de la Escuela de Música Estelí con el lanzamiento de su más reciente producción musical: la agrupación infantil “Music Dreamers” (Soñadores de la Música) integrada por niños de 10 a 12 años, y sus dos primeros temas originales: “Estelí”, y “Somos chicos soñadores”, autoría de Ramón Lozano y Francisca Ruiz.
Ramón, desde su aporte cultural ha visitado España, Holanda, Alemania, Francia, casi todo Centroamérica, y en su aporte deportivo visitó Unión Soviética (Moscú), Leningrado (Rusia) Antigua República Democrática Alemania y Cuba.
Menciona que le gustan muchos ritmos: el blues, el rock, incluso ha tocado tango, vals, corridos, las rancheras muy poco; en idiomas como el inglés, el español y hasta en francés, solo en el jazz no ha incursionado. En una de sus anécdotas, cuenta que cuando vino el embajador de Taiwán a Estelí a inaugurar un centro de Salud, cantó el Himno de Taiwán en su idioma, y fue felicitado por ello.
Actualmente, se dedica también a ejercer como abogado, ya que logró graduarse en 2014 en la Universidad del Norte de Nicaragua (UNN), con la motivación de inculcarles a sus hijos el estudio y demostrar que, si se puede, y nunca es tarde para estudiar.
Ramón Lozano se describe como músico y como aficionado al deporte, siendo éstos sus hobbies principales, los cuales ha practicado y perfeccionado con el paso del tiempo.
Su proyecto, Escuela de Música Estelí, es un importante referente de enseñanza, producción musical y promoción artística y cultural donde no solo se ha producido músicos y música, también instructores de música e importantes eventos que enriquecen e imprimen mayor dinamismo a la ciudad, dándole mayor mérito a su calificación como ciudad de la Música.
Ramón Lozano ha cumplido muchas de sus metas personales y su proyecto también contribuye a que otras personas lo hagan, ya que, además, genera empleo a los mejores estudiantes de la Escuela de Música, quienes pasan a ser instructores en diferentes instrumentos, e incluso uno de ellos tiene su propia escuela.
Hoy forman parte del Circuito Creativo Sones del Michigüiste, lo que vendrá a marcar una nueva etapa en su vida como músico y como promotor de cultura al servicio del pueblo.
Su trayectoria como músico y cantante ha trascendido las fronteras de la ciudad de Estelí, y actualmente es considerado uno de los exponentes de música versátil en ritmos y géneros musicales. Es así que Ramón Lozano, mejor conocido como Moncho Lozano, deja un legado de cultura, música y canto, en la ciudad de Estelí; que se proyecta a las nuevas generaciones que pasan por su Escuela de Música.
